1 Septiembre de 2004
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Hoy nos adentramos, por fin, en el mes encantado. ¿Cuantos septiembres necesito para alcanzar mis sueños?... mes que plasma el inicio de un final a la vez que bello incierto. Mes que en otros tiempos mezclaba los sabores del sosiego y melancolía, con la sempiterna y majestuosa frustración en eyaculación precoz del virtuoso. Con el transcurrir se ha ido moderando, y ahora es plenitud. No existe frustración, al menos no en su versión perniciosa.
Cuan melodiosa esencia se infiltra dentro de mi alma. Colores que impregnan todos los vacíos y se apoderan de la materia prima del razonamiento lógico, manifestándose con suma dulzura en esta época del año que acostumbramos a denominar otoño.
Orgasmo de placer para el melancólico utópico es el otoño. Me declaro así, rendido a sus pies. Vencido al designio del que sabe que en el movimiento paulatino hay una prueba de su fe.
Caricia otorgada por una piel sincera para la mejilla deseosa de contacto humano. Sutil y bostezante amanecer que transcurre hermosamente lento. Sonrisa perenne, naturaleza en estado sublime, realidad sin máscara, luz innata que proyecta colores sin artificios…¡Amo el otoño!.
Silvia Plath, enorme ser humano. Mujer elevada al sumun de un don concedido. Descubrir su obra ha sido un aliento en este mundo sin oxígeno. Quisiera deleitarme con su inigualable don, no de escribir sino de transmitir. Personas como ella son las que hacen que el ser humano destaque en esta cárcel que es la existencia animal. Silvia hace, aunque parezca paradójico, que la vida tenga algún sentido… El sentido de contemplar la belleza con la que estamos otorgados…¡Que bella eres!. Amo a Silvia Plath.
Hay un tesoro fuera del alcance de los tejidos de arañas omnívoras…en la vida vivida con poesía…Solo hay que abrir los sentidos para darse cuenta, conectarse neuronalmente con nuestras capacidades innatas y puras, y el resto es cuestión solo placentera, en la que el dolor , el sufrimiento y la duda son cumplidos del irreverente existir.
Existe un vínculo, doy fe de ello, entre el alma y la materia, o lo que es lo mismo entre la existencia y la vida. Existir no es vivir es mucho más, es sentir, padecer, empatizar, dudar, filtrar, soñar, imaginar, morir…..es ser gota de agua saciadora del conocimiento, ubicada en el mar de la poesía y la ciencia.
Nuestra existencia nos pertenece. Nadie puede puede decirnos como vivir nuestra existencia. Silvia Plath existe en su muerte porque existía en vida. Matarse no es estar muerta, es vivir su existencia, atormentada, pero viva. Cuanto muerto en vida juzga el don del poeta vivo por ser suicida. Lástima me da el ser que no empatiza con el dolor de los vivos, con el amor del poeta, con la mística del loco y desesperado suicida….Pues es un ser que no existe, no es gota de agua sino grano de arena que se adapta a la vida complaciente, deambulando y agrandando el desierto de los cadáveres vivientes.