lunes, 22 de junio de 2009

Ataque de Euforia

Desde hace unas semanas estoy entrando, otra vez, en una etapa eufórica. Tras una larga y tediosa travesía por el desierto de la desesperanza vuelvo a estar al servicio de mis cuadernos… Mis ojos ven y reivindican con lagrimas el llanto gritado, ¡cuanta belleza!. Las ideas e imágenes me tienen sitiado. Conjunciones abstractas en cada pensamiento, en cada objeto que se me pone delante. Energía creadora que debo domesticar con la lectura y escritura compulsiva. Casi no duermo, y cuando duermo mis sueños son de una fantasía surrealista …¡brutalidad onírica!.

Intento calmar este ataque matinal leyendo a Pizarnik, dibujando bocetos en carboncillo, y ahora escribiendo. La hoja en blanco, otrora reto del loco talento pausado, se convierte en aliado espejo de mi imaginación para dotar de forma material lo que mi subconsciente trama. Cada reflejo expuesto alberga la duda de si será digno rival del verso bien entendido, de lectura correcta y vacía… pues, como siempre, mis versos son hijos de la prosa salvaje. Prestándose como siempre a cuidar de mis recién excarcelados traumas y mostrarme , al margen de edulcoradas mediciones formales, como de inabarcable es el cosmos. ¡Cuán maravillosa puede ser la naturaleza imaginativa!

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