El jueves pasado fuimos a la casa das artes de Vigo para ver la exposición de pintura gallega de la postguerra donde se exponian obras inéditas de Laxeiro. LLegamos demasiado pronto ya que no la inauguraban hasta las ocho de la tarde. En la primera planta habia una muestra de obras presentadas al concurso del premio Bmw de pintura 2008. Algunas eran realmente curiosas, como este "cuatro años después".
9 comentarios:
Hola,
Seguro que fue una buena exposición...
Hay otro pintor que te resultará conocido. Se trata de Colmeiro. Es curioso porque apenas sabía que era pintor porque así lo dice el nombre de una calle por la que hemos pasado más de una vez. Resulta que es autor de uno de los magníficos murales que hay en el techo de las concurridas Galerías Pacífico de la calle Florida en Buenos Aires. Esta última vez que repetíamos visita nos olvidamos un poco de las tiendas y los restaurantes, tan parecidos al fin y al cabo a los que hay en cualquier otro lugar. Entramos un rato en el Centro Cultural Borges a ver una exposición y luego pudimos prestarles más atención a los murales. A pesar de que había una chica comentando estas obras con todo lujo de detalles, y que incluso se acercaba a quienes mostraban interés para prestarse a responder a cuantas dudas surgieran, la mayoría de las personas que estaban allí, bien tomando algo o visitando escaparates, apenas prestaban atención, pero bien vale la pena detenerse un rato a contemplar cada uno de esos murales.
El mural de Colmeiro no ocupaba un lugar estelar entre los que hicieron un total de cinco autores, pero seguramente se notaría su ausencia, por no decir que individualmente considerado, es una auténtica belleza. Y sigue siendo hermoso que en uno de esos antros de consumismo atroz, paguen a alguien para que informe a otros para que se detengan junto a una hermosa fuente cámara en ristre y conozcan un poco más de la historia de un lugar.
Siempre hay un lugar para el disfrute de los sentidos incluso en los lugares más insospechados.
http://www.buenosaires.gov.ar/areas/cultura/murales/fichas/florida753-4.htm
Que lo disfrutéis tanto como nosotros.
Para la próxima, con menos kilómetros en las piernas y, sobre todo, un día que esté abierto, nos acercaremos al Museo de la Emigración Gallega, en el mismísimo corazón del famosísimo barrio bonaerense de San Telmo.
Al menos pudimos ver la estatua que muy cerca se ha erigido para conmemorar a Castelao.
Al fin y al cabo, es posible que, tal y como desean los coruñeses, Vigo no sea más que la segunda cidade de Galicia.
(Por cierto, recién me enteré que el Banco de Galicia -me imagino que nada que ver con la Caixa del mismo nombre- que hay allí no es gallego, sino que es argentino, pero capaz que lo fundó un gashego de Galicia. Si no a ver a qué viene que su escudo sea la cruz de Santiago).
Saludos.
De Colmeiro he visto muy pocas obras.Creo que unicamente los dos o tres cuadros de la exposición permanente de la fundación caixanova. A mi me gusta más el mundo subrealista de Laxeiro...
Supongo que en la exposición de la casa das artes tendrá también algún cuadro de Colmeiro... de hecho la exposición se titula "De Vigo a Bos Aires. Laxeiro e a pintura galega da posguerra". Muchos artistas gallegos emigraron a Buenos aires con el comienzo de la guerra civil. A ver si esta semana nos pasamos a verla.
Una de las mejores cosas que tiene viajar a ciudades grandes, al menos para mi, es la oportunidad de disfrutar la cultura y el arte de grandes y pequeños autores de todas partes del mundo...Que suerte poder pasar tanto tiempo en un sitio, para descubrir los rincones que pasan más desapercibidos para el turista...y que suerte poder repetir...
Un saludo
Hola,
Además de eso, creo que también pasa que a veces uno va por su ciudad o aldea y ya no presta demasiada atención a las cosas porque cree erróneamente que ya no le queda nada nuevo que descubrir en ellas. Puede ser que ese concreto día en que esto se deja que ocurra, si entendemos que se trata de algo involuntario, no se tenga prisas de ninguna clase, o por lo menos no del tipo que te impide tener simultáneamente prisas y curiosidad por lo que encuentras a tu alrededor, y sin embargo uno se entregue preferentemente a contemplar a los bebés en sus carritos o las escaramuzas procreativas (con cuidado de evitar las digestivas) de ciertas especies animales que son de su interés particular y no acostumbran a filmarlas y mucho menos compartirlas por internet.
Entonces no es de extrañar que cuando está en otro sitio llamen nuestra atención cosas que en realidad están en distintos grados en todas partes.
Y quizá no se trate de que seas de pedir novedades para dejarte sorprender, sino que de lo cotidiano ya descubierto y conocido recelas porque, por ejemplo, además de las hazañas del tipo ese del que un día te fijas que hicieron una estatua en el parque por el que pasas a diario, ya te ha llegado también una versión más popular, o sea, maledicente, de manos de los antiguos del lugar o de los nuevos mejor informados, que desacredita desde un punto de vista ético todo lo heroico que pudiera haber hecho el personaje en cuestión. En mi caso, no perdería mucho tiempo ante la estatua de un general victorioso en muchas batallas con sólo enterarme de que desacreditó desde un punto de vista ético cualquier hazaña propia o ajena. Las hazañas son hazañas y punto, y sólo las hacen olvidar otras mayores que nos convierten en mejores.
También me sorprendí a mí mismo muchas veces sorprendiéndome de ver cómo entre todos vamos demasiado pendientes unos de otros, cosa que está tan mal como no estar pendientes en absoluto, o estarlo lo justo para filmar cómo se mueren por el móvil. Los vecinos, porteros y vigilantes de seguridad por desviación profesional y el resto por incordiar un poco y así ocurre con mayor frecuencia de la deseable que pasamos por alto las cosas y personas que se prestan un poco más que otras a ser miradas tal y como son en realidad, sin artificios de ninguna clase (o con la auténtica artificiosidad que sea consustancial a cada una de ellas, porque lo cierto es que estoy muy tentado a considerar que últimamente tengo bastante devaluada la alta concepción que me había formado de la autenticidad: a veces se tropieza uno con auténticos cretinos y después de tropezar con ellos me es imposible seguir mi camino sin tener que sortear sucesivas demostraciones de su autenticidad. A veces, incluso es una autenticidad acreditada con uniforme y placa de identificación, algo así como un jamón de cerdo ibérico con una chapa que especifica denominación de origen, lote y todo lo demás, pero que se ha podrido en el ultramarinos).
Es cierto que uno ha de aprovechar cuando tiene la fortuna de su lado para contemplar obras de arte que lo desembrutezcan algo, pero estoy convencido de que, por poner un ejemplo, lo de menos en Málaga a día de hoy es que puedas ir al CAC a ver una exposición de Sorolla. (Tampoco me importa tan poco ni estoy tan loco como para utilizar expresiones malsonantes amparado en un burdo uso de la métrica. Como bardo nunca recurrí a semejantes groserías ni siquiera cuando mi exclusivo auditorio eran los asiduos de un burdel, o sea, todos los que me encontraba excepto Carlos Gardel -más quisiera él-.)
Lo de más sería ir a alguna de las playas donde se esté achicharrando alguna chica que le habría llamado la atención a un pintor de talento. Un pintor de talento, a diferencia de un campesino de talento, es aquél que le habría dicho a Aquél: "eso es lo que hay". Digamos que eso de la playa y esto de dondequiera que ocurriese pero hace mucho tiempo, siempre pasa a la vuelta de la esquina en realidad si te fijas un poco más, y también junto a un río donde nunca puedas bañarte más de una vez. Por eso no estoy de acuerdo con que esta vez vi la Capital Federal mejor porque no era la primera vez, sino porque era la primera vez que la veía bien.
A mí me pasó mientras caminaba sin propósito alguno por una de esas inmensas avenidas de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires -como se llama oficialmente esa ciudad de avenidas tan inmensas si las miras a lo largo, y de tan escasa autonomía si las miras globalmente-que descubrí un letrero que vi repetido en algunas farolas. En él se emplazaba a un misterioso chico XY que un día X leía un libro Y a quedar en el número 5000 de la Avenida de Corrientes con cierta chica XX que en ese momento no se atrevió a decirle nada, exactamente a las 18:00 hora local de un jueves 24 de julio de 2008. Desde luego que tipos más talentosos que yo con mucho menos acontecimientos inspiradores entre manos son capaces de crear guiones como el de la película XXY.
Nada se nos decía acerca del libro que leía el chico de este modo tan extravagante convocado (nada menos que una chica citando a un chico, Jesús, a dónde iremos a parar...)a los viandantes vigilantes y/o lectores. El caso es que debió ser un libro de esos que te permiten levantar la mirada de vez en cuando, sin que necesariamente tuviera que ser ése que recomienda levantar la mirada cada quince minutos cuando utilizas ordenadores.
Y es que hay gente que no encuentra nada interesante en BsAs que le haga levantar la vista de un libro ni siquiera en la calle, siendo que, bien mirado, ésa es conclusión pesimista-antropológica a la que bien podría llegarse igualmente residiendo en Albacete. Sin embargo me atrevería a asegurar, no sin incurrir en injusticia yo mucho antes que la generalización, que ha de resultar bastante difícil tropezarte con un lector mientras caminas por alguna avenida de dicha ciudad si realmente es lo aburrida que han decidido que es algunos madrileños que nunca se preguntarían para qué se fabricaba allí tanta navaja. Especialmente difícil resulta para quienes como yo, nunca paseamos por ninguna de sus avenidas, y sí que en cambio hemos cedido a la tentación de hacernos una idea de cómo pueden llegar a ser para un madrileño de los que luego va diciendo: "Albacete, caga y vete". Pero claro está que todo esto también es resultado de convenciones de los provincianos acerca de la existencia abundante de dichos madrileños. O sea, que en definitiva parte de esta pretendida prepotencia se explicaría ajustadamente como producto de prejuicios por parte de quienes, además de no ser de Madrid, desconfiamos del anuncio de su Comunidad que dice que de Madrid somos todos, y que en verdad aceptamos con resignación que somos sólo provincianos para esos madrileños que poco se preguntan acerca de la razón de ser las conocidas navajas de Albacete, de las mucho mejor conocidas leyendas de la abundancia de navajas de Albacete, y menos aún de cuándo fue que Madrid dejó de ser provincia.
Vaya uno a saber qué clase de prejuicios impidieron a la chica del anuncio cumplir su santa voluntad en aquel preciso día X, pero el caso es que muchas historias hermosas arrancan de este tipo de debilidades humanas y uno tiende a estar más receptivo a ellas si suceden en lugares lejanos y exóticos, pero pasar pasan por doquier y a todo el mundo.
Un ejemplo esclarecería mucho mejor todo lo que haya que esclarecer, pero mejor proporcionaré un ejemplo de cualquier otra cosa que no tenga nada que ver con ninguna de esas cosas tan evidentes que se dedican a ir por el mundo dejándose esclarecer con simples ejemplos. Me invitaron a cenar a un lugar que estaba en la Avenida General Ramón Falcón, de la que sólo conocía que estaba en La Floresta. Quise tener una idea previa de dónde podía estar consultando en internet y antes de esa idea previa me hice con una idea de a quién homenajeaba esa calle, que por cierto, parece ser que es la segunda más larga de la ciudad, siempre que no le preguntes a nadie que se dedique a recorrer la Rivadavia a pie, se encuentre que las últimas paradas de metro que había visto a la ida no funcionan ese domingo y tenga pensado comprar dos botellas de un mal vino en algún supermercado de los chinos con el dinero que precisaría para un taxi (demos por seguro que nadie que se gastase el dinero en una sola botella de un buen vino se iba a privar luego de volver en taxi, por mucho que agradezca esas inmersiones antropológicas en continentes remotos, mucho más interesantes a la ida que a la vuelta, todo hay que decirlo).
El caso, y así lo pude comprobar luego viendo que a la indicación de la calle le habían borrado casi todo hasta que sólo decía "Ramón", es que el tal Ramón Falcón era un tipo que masacró a unos manifestantes en la Festividad del 1 de Mayo porque le habían insultado -tal vez porque antes se había dedicado a masacrar indígenas, pero más probablemente porque no debía simpatizar mucho con las causas obreras- y lanzado piedras y huevos cuando le habían visto en su vehículo durante las manifestaciones. Seguramente no le dedicaron una calle (hay un decreto local en trámites para cambiar la denominación por esta otra: "Avenida de los Compañeros", sólo mejorable por esta otra que seguramente se le ocurriría a alguno de nuestros próceres ibéricos: Avenido y Avenida de los y de las compañeros y compañeras)por tan indignos hechos, sino porque fue asesinado por un joven anarquista ruso del que poco sé como para atreverme a decir que no pintaba realmente gran cosa por allí. Vamos, al menos no sin que tenga la oportunidad de replicarme que menos pinto yo.
Aún es más indignante que le dediquen la calle al militar de marras por su "heroica" muerte, o que si recuerdan a los fallecidos previamente sea a título global, pero se me ocurre que por un lado está bien que se siguiera llamando así y todo el mundo recuerde que sucedían estas cosas hace un siglo el año que viene, o por lo menos los que somos de fuera y necesitamos enterarnos de dónde queda la calle por internet.
Estos enrevesamientos lo peor que tiene es que se siguen de otros aún peores que no se limitan a la versión escrita, y así puede suceder que se te ocurra esperar a ver por qué hoy dos policías no han permitido que te bajases del coche en un carga y descarga.
Después de estar sentado pensando que era ridícula tanta parafernalia cuando después descubrí que estaba motivada por una breve visita de Javier Arenas a nuestra Alcaldesa, que no había derecho a tantas molestias ocasionadas a los reponedores en un lugar tan concurrido habiendo un parking público justo al lado, a tanta prepotencia y bla, bla, bla, no sin dejar de encontrarle el lado divertido que era fingir que podía hacer fotos de calidad apreciable con mi móvil a los dos vigilantes de paisano que esperaban a que el otro saliera pasando mucha calor, o darle la vuelta a la manzana para que me sorprendieran memorizando la matrícula del vehículo en que viaja el candidato, o pensar que ellos me fotografiaban a mí cuando a lo mejor se limitaban a avisar a dos policías locales de que había un sujeto sospechoso que estaba demasiado alerta de sus movimientos y esperaba sentado en un banco justo por donde tenía que pasar el candidato, pues he pensado que no podía desaprovechar la ocasión de acercarme al pueblo, aunque sea sólo a uno de sus representantes, para tomar el pulso de la calle fingiendo que les acerco a ellos el pulso de la calle. O sea, que aproveché y después de que él me miró de reojo y demostró acordarse de que ya me había visto allí en el trayecto de ida una hora antes -un buen político me parece alguien que se entera de lo que pasa y de si eso es bueno o malo, así no haga nada por incidir en ello- le espeté con la voz más autoritaria que me podía salir allí, de forma que lo oyese toda la comitiva de protectores, políticos locales y pelotilleros: "Don Javier, los vigilantes de AENA nos roban a mansalva".
El tipo, bien porque sus asesores le han dicho que en esos casos lo mejor es dar efusivas muestras de afecto para que el exaltado se calme mientras los seguratas le apuntan al hígado, bien porque se acordó de para qué son tantos viajes de pueblo en pueblo en realidad, se paró un segundo y me dijo: "¿Dónde fue eso?" Vaya, es que a mí por autoritaria que me salga la voz, eso de pronunciar AENA no se me debe dar nada bien y no olvidemos que el tipo había pensado por un segundo que ya había pasado el peligro.
"En el Aeropuerto de Málaga"
"Me enteraré de eso" (mirándome a la cara, con más cercanía que muchas personas a pesar de que me conocen, o precisamente porque me conocen)
"Le seguiré votando. Deles caña"
(Apretón de manos, mucho más fuerte que con algunas personas a pesar de que me conocen, o precisamente porque me conocen)
Me parece que le he mentido (diría que lo sé, pero temo estar mintiéndote a ti entonces...esperaré a ver qué hace Chaves en una de ésas, suponiendo que prefiera venir aquí una vez en lugar que diez a Marruecos), porque ni le voy a votar ni me parece que él vaya a hacer nada que no sea pensar que debería reforzar su seguridad. Por cosas como ésas es que yo digo que los políticos son como nosotros, y si mienten es porque nosotros somos mentirosos. Si un político sale elegido y lo hace mal aún puedes no votarle, pero un político no puede hacerle nada a un ciudadano que le prometa que le va a votar y luego incumpla.
Tengo mis momentos inocentes y no descarto votarle en un futuro para ver si realmente es un tipo que se preocupa de pararse cuando un ciudadano demuestra que está indignado con la corrupción que afecta a quienes tienen su razón de ser en la lucha contra la corrupción. De veras pienso que a estos tipos, de uno u otro partido, bastaría recordarles de vez en cuando para qué los ponemos ahí, porque en realidad no los considero distintos de mí mismo, y por eso es que me río de sus medidas de seguridad, ya que la triste realidad demuestra que sí que las necesitan, y que ningún privilegio me compensaría ir por la calle rodeado de tantas medidas de seguridad y de tanta falsedad para luego no poder detenerte un minuto a ver qué te ha dicho un tío que está parao en un banco como sí que puedo hacer yo y de hecho hago si el tío no tiene mu mala pinta, que si no me lo pienso un minuto y le digo mal la hora.
No conservo ninguna de las fotos de los vigilantes, y del coche sólo recuerdo que la matrícula era 6314 CFG (así como "conflagración", nunca sabes de qué apuro te puede sacar una simple regla nemotécnica, porque no es tan fácil pasarse dos veces delante de los vigilantes de paisano de un político con el propósito de memorizar la matrícula del coche, vaya, a mí por lo menos no me lo resulta, porque estoy seguro de que doy tanto el cante para ellos como ellos para cualquiera con esas absurdas gafas CQC, así como "Conflaqración" y sus poses simiescas), pero ese rato que he perdido hoy he aprendido mucho más que en el MALBA o en el Museo de Evita Perón en un lugar que está a escasos 50 metros de mi casa.
Otro día dejo por aquí el índice.
Dale, listo, chau, chau.
(Cuando me respondas, no te interrumpas si yo digo "pará, pará, escucháme"; sólo es una treta para que se imponga mi versión sin tener que pugnar con la tuya, pero esto no es una llamada de móvil ni el motivo es una negociación económica que lo justifique y si lo fuera jamás lo admitiría).
Mi ma que extenso. tenia unos minutos para escribir en el blog pero los he invertido casi todos en leerte.
Es llamativo que partiendo de una conversación sobre pintura tengas tantas cosas en mente.
Yo saco en claro que la visión del mundo, de la vida, de lo que te gusta, deseas, etc... es siempre subjetiva y depende de muchos factores.
Ahora bien, en esa subjetividad existen unas referencias "métricas" objetivas y necesareas( que no obligatorias) para poder compartir vivencias y/o incluso felicidades. Lo explico con un ejemplo:
Un "explorador-aventurero" que invierte su vida en descubrir mundo, aprender culturas in situ, etc. puede tener la vida igual o más vacia que un monje de clausura o un prisionero a cadena perpetua...Pero creo que debemos valorar las causas objetivas que pueden influir ( en este caso la capacidad vital versus conformismo/exclavitud)es decir, podría deberse a que la capacidad de vida de ambos es distinta (Un litro de agua en el mar no es nada sin embargo en un dedal desborda) y las necesidades también (una piedra y una flor por ejemplo)...
La capacidad de observación o goce con el detalle es como el gusto por la comida,la ciudad o el campo. Es Subjetivo. Cada uno tiene el suyo y además es intransferible.
Saludos
Totalmente de acuerdo con la segunda parte de tu respuesta.
En cuanto a la primera, en realidad no se trataba de que sacases nada en claro, en cuyo caso me estarías aventajando, sino de dar rienda suelta a lo que salga. Tú opinas que son cosas que están en mi mente y surgen a partir de mi opinión sobre pintura, pero yo creo que se trata de cosas que están en la mente universal y se me imponen a partir de cualquier nimiedad que sirve de desencadenante. Con esta actitud sé que no todo lo que sale de mis dedos puede ser bueno, ni siquiera inspirado, pero a veces es entretenido incluso para otros, al menos lo justo para confesar que ha dedicado a ello un tiempo de que no disponía.
En mi opinión sólo merece la pena leer cosas que uno no tiene tiempo de leer, porque así ha de robar el tiempo a otras cosas que merecen la cosa pero menos. Lo de menos es arrepentirse. Siempre hay una próxima vez, y a las pruebas me remito. En ese caso no me estarás leyendo y entonces tampoco yo tendré nada de qué arrepentirme.
A veces uno va a coger fruta al campo porque es entretenido, no porque la fruta que hay en el campo sea la que más le gusta. Sea nutritiva o no, uno siempre va y elige la fruta que más le gusta. A unos le gusta más la que está madura y a punto de caer, y a otros la que está verde todavía. Está bien que haya incluso quien sabe escoger de entre la que no ha salido aún, quien sepa esperar la que nunca aparecerá y también quien no pierde el tiempo en ir a buscar a ese tipo de árboles.
Yo creo que me gusta observar otros lugares porque me gusta observar el mío. Quizá desearía estar más vacío de lo que estoy y que las cosas resonaran menos en mi interior, pero lo cierto es que no hay lugar tan lejano en que sienta que no estoy entendiendo lo que veo. Ir allí me ha hecho entender per-fec-ta-men-te qué cosas son las que nos separan a los argentinos y a los españoles hasta el punto de que siento que en términos generales (en lo concreto cada persona es un mundo) somos irreconciliables.
Saludos.
Lo de sacar algo en claro era solamente una forma de comenzar alguna reflexión después de semejante demostración explicativa por tu parte que me había dejado algo aturdido...no sabía por donde tirar...y comencé así, como pude, podía haber comenzado con un "erase una vez" o "a la de una a la de dos" para luego ver si las riendas se soltaban.
Claro que es entretenido (al menos para mi), se aprende, aunque te he de confesar una cosa, tuve que leerlo dos veces seguidas para cuajar todo lo que querias decir y aún así se me escapa alguna cosilla...son las limitaciones de la expresión escrita...
"A veces uno va a coger fruta al campo porque es entretenido, no porque la fruta que hay en el campo sea la que más le gusta" exacto, totalmente de acuerdo con esto y lo que le sigue.
Solo una disensión: la condición de argentino o español precisamenete en términos generales(entendiendo los esterotipos como condición concreta y no general de los esterotipadores) para mi no existe.
En cuanto a las irreconciabilidades no sabría que decirte , el verbo reconciliar presupone un enfado( separación) previo, es decir solo pueden reconciliarse quien se haya enfadado . yo por lo menos lo entiendo así, quiero decir que el hecho de que existan diferencias no supone enfado-separación ( para mi más bien al contrario, suponen una unión cuando se saben compartir las diferencias).
Conclusión: una cosa es lo que nos diferencia y otra cosa muy distinta lo que nos separa .
Saludos
Ainsssssss
Hola,
Buena la hice...de modo que lo leíste dos veces...Sólo se me ocurre una forma de empeorarlo, y es dejarte algo aún más largo.
Hay quien opina que complico deliberadamente mi discurso para hacerlo inaccesible. Eso convertiría a lo que dejé en tu blog en un ejercicio meramente narcisista que mejor haría en compilar en algún diario para mi disfrute personal. Está claro para mí al menos que sí aspiro a comunicarme con alguien cuando entro a un blog y hay muchas herramientas para hacer entender a un visitante que semejantes aspiraciones son ilegítimas.
Por tanto, no creo que se trate de eso, sino que más bien mis escritos me salen así de complicados como mecanismo de asegurarme que sólo va a tomarse la molestia de entender algo quien piense que realmente puede haber algo de interés detrás de tanta paja como efectivamente yo dejo, bien porque lo haya, bien porque asi lo quiera ver él. No es casual por eso que deje este tipo de cosas en aquellos blogs donde existen posibilidades de que eso ocurra, sin menoscabo de aquéllos en los que no, pero sí de mis entradas en ellos. Según las Matemáticas o la Estadística, lo sensato sería dirigirme a los blogs más leídos, pero lo malo de dejar cosas en sitios donde no te conocen es que se suscitan por igual encendidas muestras de admiración y manifestaciones de odio visceral. Ambas me resultan injustificadas y me desmotivan bastante cuando se producen para seguir dejando nada que no sean meras provocaciones de otras peores, porque esto al fin y al cabo es para pasar un rato y nada más que eso. Los malos rollos y los malos entendidos en persona ya de por sí son desagradables, pero por este medio además a mí me parecen absurdos.
Que son frases complicadas de leer las mías ya lo sé yo porque más de una vez he de empezar a leerlas antes de saber cómo terminarlas correctamente. Pero para nada me parecen nunca difíciles de entender. En todo caso puede llegar a ser hasta imposible entender lo mismo que yo, pero incluso pensar eso me parece pretencioso. Hay unos referentes educacionales y culturales que son comunes a muchas personas de mi generación como para eso suceda y puedo alcanzar a sentirme único, pero no ininteligible. Tengo alguna facilidad para encontrar salida a mis propios laberintos gramaticales, pero desde luego que estoy enterado de que eso no me permite presumir de escribir "bien", porque alguien que sí escribiera bien podría decir cosas más complicadas o más interesantes -por no decir que llegaría de hecho a decir algo- de forma más sencilla. No es falsa inmodestia (la modestia nunca es falsa). Como digo, para mí escribir en un blog, lo mismo que leer, es un mero divertimento, y nunca me planteo decir nada ni que se llegue a entender nada. Hay muchas cosas que uno hace deprisa y de alguna forma hay que perder todo el tiempo que se gana con eso.
Nada mejor para mí que algo sin propósito alguno y que no obliga a nadie.
Cuando empecé a contestarte a partir de tu post sobre pintura no sospechaba que me iba a ocurrir lo del político ni que te lo iba a contar, ni que hubiera algún resquicio por el que entraría ese detalle que vi en la Avenida de Corrientes que me conmovió por más que seguramente sólo se tratase de algún reclamo publicitario o la broma de alguien con paciencia y ganas de filmar a ilusos con una cámara oculta. Tal vez sea únicamente mi forma de decir que también entiendo a qué te refieres con el tema de la inocencia y que en verdad lo comparto, porque hasta que no se demuestra lo contrario siempre voy a preferir pensar que se trata de un intento de iniciar una relación amorosa con alguien que ha gustado a quien dejó el mensaje. También veo esa pretensión con inocencia, hasta que no se descubre que esa relación tiene encerradas aspiraciones más prosaicas. Pero eso sólo sería una posible interpretación del hecho de que comenté esa anécdota sin aparente relación con la pintura de Laxeiro. Lo que creo que quiero decir mucho antes que eso que también reconozco que he querido decir o he dicho sin querer, es que lo que escribe cualquiera, no hace falta que sea nadie que escriba especialmente bien, va cobrando vida propia e independiente de quien lo escribe, por más que sea fácil reconocer la identidad del autor por detalles meramente formales o por anécdotas que se sabe que son propias del mismo o que sólo él interpretaría así. Supongo que se ha escrito ya mucho acerca del lenguaje como para que esté descubriendo nada. Yo mismo termino escribiendo mucho sobre esa idea porque me fascina. Entiendo que algo así es lo que quiere decir el autor del libro en que se basa la película "Cometas en el Aire" en el DVD que hemos visto, aunque luego no me parece tan evidente en la película que eso sea un tema importante para el que la rodó.
Es posible que en un mensaje tan largo en que se vierten cosas tan dispares pueda haber sentidos ocultos a quien lo ha dejado, o que tienen efectos indeseados que no habia previsto. Por muchos sentidos que pueda tener lo que se escriba, no podemos remediar que como lectores tenemos cierta predisposición a escoger alguno que se ajuste más a nuestra manera de entender las cosas. Por eso, que la forma sea complicada descarta que alguien predispuesto a recibir mensajes negativos si sabe que provienen de mi persona lo haga involuntariamente.
(Nada en contra de quien gusta recibir mensajes negativos voluntariamente, pero mucho en contra de sus protestas). Cuando me ha ocurrido eso, siempre obtengo respuestas que confirman que quien se siente agredido no hizo esfuerzo por alguno por entender nada distinto a eso que ya había entendido previamente acerca de mí. Por eso, nunca me molesta que nadie me diga que no se entera de lo que escribo ni leyendo varias veces, porque eso quiere decirme a mí que en realidad siempre espera de alguien como yo algo que tenga más sentido del que parece tener todo ese batiburrillo que fui esparciendo. O por lo menos, que disfruta buscándolo, que es cosa que no hay que despreciar.
A ti no te lo aclaro porque veo que no hace falta, y no sé si lo necesite alguien más (parece que sí: es lo malo de algunos mensajes breves, es muy difícil encontrar muchos sentidos en un "Ainssss", pero igual los hay). Aquí no me proponía ni discutir que no sea cordialmente, ni destacar mi capacidad de penetrar en la esencia de una ciudad, o de encontrar sentido en hechos cotidianos que suceden a mi alrededor, por lo menos no por encima de la que tenga cualquier hijo de vecino, y por tanto, no creo haber entrado a polemizar con nadie que haya sentido que yo infravaloraba la suya propia. Más bien me apetecía soltar ideas que, aunque estaban dentro de mí, no son mías hasta el punto de que sólo yo pueda extraer sentido. El cartel de BsAs tal vez sólo lo he visto yo y sólo allí, cierto. Pero ponerlo no se me ocurrió a mí y en lugares tan remotos como mi ciudad he visto iniciativas semejantes para llamar la atención de alguien a quien no se conoce, se quiere conocer, y se sabe que un día leerá. Las expresiones de la timidez, el miedo a lo desconocido, la inseguridad, etc, son después de todo muy parecidas. Sólo cambian las formas y por eso es agradable viajar. Es verdad que no existe un español o un argentino promedio, pero sí hay muchos españoles individuales y argentinos individuales que, sin creer tampoco en su existencia, están predispuestos a casi detestarse por la idea de que sí existen, que es una idea muy real. También es verdad que nadie cree que la condición de político descalifique a todas las personas que ejercen la política, pero sí afecta al crédito que merecen ciertas personas en particular por el mero hecho de pertenecer a unas siglas. Aquí sé que incurro en más posibilidades de pecar de ingenuo, pero en el cara a cara con la persona de Javier Arenas la sensación que obtuve fue positiva. Para nada espero actuaciones concretas de nadie de su entorno interesándose por un problema particular. Simplemente me demostró que es una persona con los pies en la tierra, y que no ha olvidado que lo menos que ha de hacer quien goza de privilegios como ése de tener reservado aparcamientos cuyo uso excluye a los demás, es dar a entender que le preocupa enterarse de que hay cosas que funcionan mal y que está enterado que se espera de él que se corrijan. No pido a ZP que vaya con sus escoltas a pedir un café con leche, pero sí sería bueno que supiera que a personas que no llegan a ganar 800 € no les queda otra que no pedir ninguno si sólo tienen 0,80 € ese día.
Es por ese tipo de cosas que me llevan a pensar que no somos en esencia tan diferentes, que luego digo que todo el torrente de palabras que surge a partir de la noticia de que hay una exposición de pintura, lo hace a partir de ideas de la mente universal, pero eso no tiene nada que ver con que yo tenga acceso privilegiado a ella o sepa a ciencia cierta que exista tal cosa más que en mi mente particular.
Que todo eso no tenga nada que ver con la pintura de Laxeiro es lo que en verdad puede interesarme a mí, porque de lo contrario podría haber cerrado el asunto con haber dicho: "pues a mí creo que me gustaría conocer más de Colmeiro porque no me interesa el surrealismo", o "a mí también me gusta el surrealismo, pero apenas he visto cosas de Dalí" y similares. El propósito de que alguien pinte y luego lo quiera enseñar me imagino que es sugerir, sin rumbo fijo ni límite alguno. Es más, sin que se tenga que llegar necesariamente a sentimiento alguno parecido a lo que motivó la pintura. Todo esto es lo que a mí me ha sugerido tu post acerca de una exposición, en relación a cosas que me suceden a mí, porque en realidad la pintura que nos has dejado me sugiere bastante menos, ésa es la realidad.
Y está bien que sea así. Si voy al CAC para ver Sorollas iré predispuesto a dejarme envolver por la pintura, pero eso mismo puede suceder con la exposición que te dejan recorrer gratis en cualquier centro comercial.
Eso sería un cierre cómico de la "conversación", pero ilustraré con un ejemplo (es curioso que si uno ilustra con pinturas puede llegar a sugerir a los demás cosas diferentes de las que expresa como pintor, y si lo hace con ejemplos quiere impedir que eso suceda) lo que realmente quiero decir: en el Louvre disfruté bastante más de la experiencia de ver la Gioconda peor que en un reportaje, pero en el Louvre, de la expectación de la gente, de las medidas de seguridad, de lo ridículo y de lo grandioso de todo eso, que del hecho de ver un cuadro del que ya conocía muchas interpretaciones y muestras de admiración, pero que en ese momento me parecieron absolutamente desproporcionadas en comparación con las que han obtenido otras obras del mismo autor, que pasan bastante más desapercibidas, por más que también atraen muchos análisis muy profundos. En ese momento, el cuadro no me sugirió nada.
En definitiva, me interesa más debatir acerca de por qué ver pintura que de la pintura en sí.
Más bien no puedo impedirlo, porque hace un rato que me está interesando más que es hora de hacer algo de comer e irme a la playa un rato.
(Por qué iba yo a tener que renunciar a cerrar esto de forma cómica...)
Adiós, y conste que lo avisé, jijiji.
A veces si es complicado, no leerte, sino comprender lo que quieres decir y porque lo dices.
Por supuesto que el lector está influiciado por su criterio a la hora de desenmarañar el mensaje muchas veces cuasiencriptado y por lo tanto tiene altas probabilidades de equivocarse en sus conclusiones...Pero entiendo, sobre todo después de leerte y compartir debate en este blog, que es tu estilo, y como tal lo valoro positivamente. Cierto es que el hecho de que te conozca personalmente influye mucho para saber que tus pretensiones son mucho más lúdicas que destructivas o provocadoras...y aunque así fueran, las entiendo como sinceras y respetuosas y por tanto válidas para el conocimiento no ya de otros puntos de vista sino del mio propio. Quiero decir que me gusta conocer otros formas de pensar y el debate me ayuda a formar de forma continua mi criterio respeto a muchos conceptos para nada estáticos. Podemos no estar de acuerdo en muchas cosas pero creo que compartimos el tener una visión propia de los acontecimientos.¡y ya es!.
La entrada no es para nada una reflexión sobre la pintura de Laxeiro, ni tan siquiera la pintura. En este mi blog unas veces lo utilizo a modo de refugio para reflexiones intestinales (ya dije que ahora menos)y otras veces como cuaderno de bitácora o diario de navegación sobre el dia a dia...Es solo para compartir un momento de mi vida con quien quiera o guste. El cuadro que utilicé si te digo la verdad es el único que encontré sobre la exposición que de casualidad vimos en el museo. No trato de plasmar momentos importantes ni nada de eso, simple cotidianidad que fluye...los comentarios están abiertos a lo que uno quiera comentar de la manera que le parezca desde un simple ains ;-) a una elaborada contestación como me tienes acostumbrado.
Un saludo
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