Hace casi tres años finalizaba una aventura y comenzaba otra. Nos veníamos de Ferrol( será siempre el lugar donde iniciamos nuestra independencia )a Vigo con una excendencia en la mano, y sin saber como serían las cosas . Era lo que necesitábamos.
Esta reflexión la escribí una noche después de un día embalando un montón de trastos para cargar en el coche.
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Vida guardada en cartón como recuerdo. Viejas vivencias, algunas heridas y antiguos sentimientos. Acopio de celosos descubrimientos guardados todos ellos en lo más profundo de unas cajas con el don cómplice del silencio. Una esperanza, convertida ahora en lo cierto, embala todo aquello que un día vino cabalgando desde los confines de lo abstracto y que, bueno o malo, no lo se, será desembalado en aire fresco.
En un sobre me caben seis recuerdos. En esta caja, junto al desconcierto, meto tres incertidumbres y me queda el sitio justo para guardar alguno de mis miedos… Mejor no lo hago, me puede hacer falta en el trayecto… Mejor este miedo me lo llevo puesto.
¿Y que hago con el sufrimiento? Enfermedad enraizada que desde niño vengo padeciendo… lo dejo en mis entrañas, al fin y al cabo es ya su casa. A uno coma cinco milímetros exactos de un corazón que a pesar de su juventud está ya maltrecho.
Es por eso que para estos casos acudo a la razón, acostumbrada a dormir en su cómodo lecho de prepotencia, para dejarme llevar por su generalmente buen consejo. Llamo a su puerta cerrada con la llave del buen criterio. Obedientes pensamientos, dotados del buen razonamiento…¡Acudid!. Acudid ahora…pues mi alma flaquea de tanto padecer y no se si se habrá perdido entre la maleza melancólica del lamento.
Estoy cansado, eso es lo cierto. Necesito buscar, en el cajón de los trastos recurrentes, el rebuscado verso… Para que me de esperanza, para que me de consuelo. Pero ¿por qué verbos tan rebuscados? quizás suene solo a eso… a palabras forzadas en su contexto. En todo caso lo único que puedo asegurar es que lo que escribo es tan sincero como amante enamorado cuando da su último beso….No analicemos si la forma, la duración o el tiempo es el correcto…se trata de la esencia. De lo que encierra y transmite ese beso. ¡Divagación! por fin haces acto presencia, te echaba de menos. Permíteme continuar ahora con tu ayuda el describir de mis poemas-escritos comparándolos en símil con un siempre todopoderoso beso. Algunos amargos, otros endulzados, pero todos siempre sinceros. No juzguéis los besos. Ellos están acostumbrados a la esencia de lo más bello, y por tanto están sometidos a la ley del deseo. ¡Ah el deseo! Extraña casi-mística del quiero pero no puedo. ¡Qué puñalada la del deseo ¡…Motivo peligroso del rutinario enamoramiento ya que cuando el amor es conjugado con el placentero sexo deja de existir el deseo deseado para convertirse en deseo consumado el cual aderezado con unos gramos de rutina forman lo que muchos denominan matrimonio perfecto y yo lo exclamo como necesidad de acento acomodado.
Pero que quedará del ensobrado recuerdo. El recuerdo del mañana es lo que hoy vivo y padezco. Intentaré explicarlo sin tener que recurrir tanto al ya manido verso. Nicho, cárcel, preso, son algunas de las palabras que vienen a mi mente cuando el sol de la mañana da de lleno en el recuerdo. Son estas un pequeño destello de lo que pudo ser un tormento y que, gracias al loco talento, quedaron tan solo en eso. En destello atormentado de un recuerdo no recordado tras un movimiento de tierra. No ha sido este el único reflejo, pues también ha existido un gozoso, mejor aún , glorioso empecinamiento basado en aquello que busco, rebusco y que cuando lo encuentro ya nunca más lo suelto. Empecinamiento por ser feliz y no vender mi alma a las corrientes impuras de viento creadas por insensibles mentes del mundo moderno. Empecinamiento por ser libre. Libre de la libertad creada para ser esclava del dinero. Empecinamiento por hablar con quien escucha con el entendimiento del empático sentimiento. Empecinamiento, en definitiva, por buscar el auténtico yo que tengo dentro.
Bastardo cansancio, no pongas todavía tus síntomas al descubierto pues estoy lanzado en escritura profunda del loco talento. Espérame onírico sueño, que no te engaño con ningún otro abstracto concepto de este imaginario mundo en el que ahora me encuentro. ¡Maldita luz! Escasa ya , eres causa de la visión desenfocada…Ocúpate tú de ella visión visionaria…Recorre el mundo de tierra imaginaria donde vive desde los orígenes la soñadora alma…y tráeme luz con la que pueda continuar expresando lo que mis entrañas hablan en su dialecto.
Loco talento espero que siempre estés ahí enfocándolo todo. ¡Resiste!, pues eres tu el primero de la causas de mis miedos. Emergiste y ahora perderte no quiero. En cajas de cartón mis abstractos conceptos lanzados al viento estoy metiendo, espero que no así el loco talento.